Maestro
Antonio León Reyna
Quien fue
Sus manos veían lo que sus ojos no podían, y en cada melodía halló el camino a la inmortalidad.
Nació el 13 de junio de 1931 en la ciudad de Caborca, Sonora. Hijo de la destacada profesora Carmen Reyna de León, y del señor Braulio León Sotelo, quien fuera juez en Sonoyta, Sonora, por mas de 30 años.
Desde pequeño tuvo problemas con su vista, a pesar de esto fue un alumno sobresaliente que se hizo acreedor a menciones honorificas y reconocimientos.
Pasó su niñez en Caborca y Pitiquito, Sonora. Su madre, de quien indudablemente heredó sus aptitudes artísticas, fue su apoyo y ayuda idónea en todo momento
La música fue quizás la mas marcada de sus vocaciones o aptitudes. Fue un recurso que uso para ganarse la vida
En 1947, se fue junto con su familia a Sonoyta, Sonora donde pasara el resto de sus días. Su madre tenia todo dispuesto para enviarlo a un conservatorio a Estados Unidos donde se prepararía para ser un concertista. Pero fue precisamente cuando se sometió a un penoso tratamiento con la esperanza de recuperar la vista pero desafortunadamente perdió la vista que le quedaba. Fue un golpe muy duro para él pues contaba con escasos 16 años de edad.
Fue entonces cuando ingresó en un jardín de niños estatal, como maestro de música donde trabajó por espacio de 30 años.
Compuso música infantil. Alguna de esta música esta incluida en el repertorio de los jardines de niños del Estado de Sonora. Compuso también mucha música romántica y clásica. Algunas de sus canciones fueron grabadas por lo APSON , los DANDYS y otros. Estudio música, ingles y mecanografía a pesar de ser invidente.
En 1966 fundó la academia de piano e ingles en Sonoyta, Sonora con mucho éxito. En 1991 se le hizo un reconocimiento por sus 25 años por su ardua y fructífera en dicha academia. Transcurrido un mes de este acontecimiento sufrió un infarto del cual no pudo recuperarse falleciendo el 26 de abril de 1991
desde que partiste, pero cada uno de ellos sentimos tu presencia en cada nota, en cada enseñanza que dejaste. Nos haces falta, pero tu música y tus enseñanzas siguen iluminando nuestras vidas